En este episodio de Memorándum analizo un estudio recién publicado en Radiology (Schramm et al.) y su editorial (McMillan). Doce lectores de tres niveles de experiencia interpretaron 40 resonancias cerebrales con y sin asistencia de modelos de lenguaje).
El hallazgo: la precisión de la IA fue mayor cuando la alimentaban neurorradiólogos expertos (≈79–84%) y menor con residentes referentes (≈63–67%). Pero la ganancia diagnóstica fue inversa a la experiencia: +19.4% para los menos expertos, apenas +4.4% para los especialistas.
La lección, válida para toda la medicina: el modelo no ve al paciente, ve tu descripción. La habilidad de observar y describir bien sigue siendo el activo escaso —y el riesgo de sobreconfianza y desentrenamiento es real, sobre todo en formación.
En el episodio comento además qué significa esto para México y Latinoamérica: idioma, brecha de expertos y el riesgo de saltarse al radiólogo.





